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Acerca de la sensibilidad al contraste
La sensibilidad al contraste es la capacidad de una persona para distinguir imágenes de bajo contraste en el mundo real, como una señal de tráfico en una carretera oscura, el borde oscuro de una acera durante la noche o una caja de herramientas en el suelo de un garaje con poca iluminación. La prueba de sensibilidad al contraste es distinta a la prueba de agudeza visual y a su «cartilla de la E», que solo presenta letras de alto contraste en negro sobre fondo blanco. Al utilizar una gama de imágenes de contraste, desde alto hasta muy bajo, la prueba de sensibilidad al contraste puede detectar cambios sutiles en la visión que la prueba de agudeza visual no puede. Esta prueba es muy útil para evaluar la pérdida de visión, o las mejoras obtenidas con tratamientos, en una amplia gama de afecciones, que incluyen:
- Diabetes
- Degeneración macular
- Cataratas
- Glaucoma
- Lesión cerebral traumática
- Ambliopía
- Trastornos del nervio óptico/esclerosis múltiple
Beneficios de esta prueba
También se ha comprobado que esta prueba es muy útil para examinar a pacientes que no padecen ninguna afección ocular y que han sido tratados con nuevas tecnologías refractivas. En algunos casos, estas nuevas tecnologías pueden mejorar la agudeza visual pero reducir la visión en el mundo real. Esto incluye métodos no quirúrgicos como las lentes de contacto de nueva tecnología. Para las tecnologías quirúrgicas, desde 2003 la FDA ha exigido pruebas de sensibilidad al contraste en ensayos clínicos para evaluar nuevas tecnologías refractivas quirúrgicas, como el LASIK y las nuevas lentes intraoculares (LIO).
Por último, esta prueba también es útil para medir la visión de pacientes con altos requisitos visuales, entre ellos:
- Atletas de alto rendimiento
- Bomberos
- Agentes de policía
- Pilotos
¿En qué se diferencia la sensibilidad al contraste de la agudeza visual?
En 1862, el Dr. Herman Snellen, de Utrecht, Holanda, desarrolló la prueba de agudeza visual de Snellen principalmente para la prescripción de gafas. Su cartilla, también conocida como cartilla de Snellen o «cartilla de la E», presenta una serie de letras de alto contraste en negro sobre blanco de distintos tamaños. Esta prueba permite detectar cambios relativamente pequeños en el estado refractivo y resulta muy útil como estándar para describir los cambios en la visión causados por el desenfoque esférico. Desgraciadamente, muchos tipos de pérdida de visión (p. ej., cataratas, glaucoma, astigmatismo irregular) no están causados por el desenfoque esférico y, para estos tipos de cambios en la visión, la agudeza de Snellen es una medida inadecuada.
Cómo mide la visión en el mundo real
Las pruebas de agudeza solo utilizan letras blancas y negras, pero el mundo real consiste en tonos de gris. La prueba de sensibilidad al contraste determina no solo cómo ven los pacientes en condiciones de alto contraste, sino también en condiciones reales de bajo contraste.
¿Cómo se realiza la prueba?
La sensibilidad al contraste es muy similar a la prueba auditiva, que determina la capacidad del paciente para detectar el nivel de volumen más bajo de diversas frecuencias sonoras. Se pide al paciente que pulse un botón cuando el tono sea apenas audible y que lo suelte cuando ya no se pueda oír. Este procedimiento se utiliza para comprobar la sensibilidad auditiva a una gama de frecuencias sonoras. Si la prueba auditiva se evaluara de forma similar a la agudeza visual, todas las frecuencias sonoras se probarían a un único nivel alto de volumen y el resultado sería una sola cifra para la audición. En la sensibilidad al contraste, la prueba presenta una gama de frecuencias espaciales (similares a las frecuencias sonoras) a diferentes niveles de contraste (similares al volumen). Se pide al paciente que indique cuándo apenas puede detectar las frecuencias espaciales.

