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Acerca de la discapacidad visual cortical
Imagine esto… Un padre o cuidador lleva a su hijo al optometrista porque parece que el niño no ve claramente. El optometrista realiza un examen de la vista completo y el sistema ocular del niño funciona normalmente. El padre se va confundido y frustrado. ¿Podría ser la discapacidad visual cortical el problema? La discapacidad visual cortical es la principal causa de discapacidad visual en los niños en los Estados Unidos, y también es la menos reconocida. Actualmente, se estima que 180,000 niños tienen CVI en los EE. UU., pero este diagnóstico incomprendido está sumamente subrepresentado.
La discapacidad visual cortical (CVI, por sus siglas en inglés), también conocida como discapacidad visual cerebral, es una forma neurológica de discapacidad visual causada por "daño o estructuras atípicas en las vías visuales y/o los centros de procesamiento visual del cerebro" (Roman Lantzy, 2018). La CVI puede afectar tanto a niños con desarrollo típico como a aquellos con discapacidades de leves a graves. Con esta condición, el sistema visual del cerebro no interpreta ni entiende con precisión lo que ve el ojo.
¿Qué causa la CVI?
Existen varios tipos de traumatismos cerebrales que pueden causar la CVI. La lista a continuación representa una parte de dichos traumatismos:
- Encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI) (en el lactante nacido a término)
- Leucomalacia periventricular (LPV) (en el lactante prematuro)
- Traumatismo craneoencefálico
- Hipoglucemia neonatal, infecciones (p. ej., meningitis viral)
- Epilepsia grave
- Trastornos metabólicos
¿Cuáles son algunas de las señales de la CVI?
- Mirar fijamente a las luces
- Agudeza visual deficiente
- Pérdida del campo visual
- Predominio de los campos periféricos
- Ruido visual y/o auditivo
- Fatiga visual
- Latencia o respuesta visual atípica
- Preferencia por los colores
- Ausencia de alcance guiado visualmente
¿Cómo se trata la CVI?
Si bien la discapacidad visual cortical no se puede curar, existen estrategias para abordar estas y otras dificultades visuales. Si se sospecha que un niño tiene CVI, busque a un oftalmólogo pediátrico que esté familiarizado con la discapacidad visual cortical o a un neurooftalmólogo. Además, se recomienda encarecidamente una derivación para rehabilitación visual (terapia visual) y educación. Informe al especialista en intervención temprana o al maestro del niño sobre el diagnóstico de CVI y solicite un maestro especializado en deficiencias visuales para abordar conductas visuales extensas y proporcionar intervenciones. Para obtener más información sobre la discapacidad visual cortical, visite www.perkins.org/cvi-now.

